** EL GRUPO ANTIGONA Y LA POESIA **



El Grupo Antígona no solamente se dedica al teatro, pues también hace alguna incursión en el mundo de la poesía.


Su primera incursión en este terreno se materializó en un programa semanal en la emisora de Onda Cero de Granada, en un espacio presentado por Juan Andrés Rejón, que se desarrolló desde el otoño de 2007 hasta la primavera de 2008, en trece programas, a través de los cuales se dió difusión a la obra de diversos poetas de habla hispana, rindiendo un especial homenaje a los hasta esas fechas ganadores del Premio de Poesía Ciudad de Granada, "Federico García Lorca".


En 2013, el Grupo se ocupó de la organización y montaje de una "Velada Poético Musical", dentro de la Semana Cultural y Deportiva organizada por la Asociación de Vecinos del Realejo, con motivo de la festividad de la patrona del barrio, la Santísima Virgen del Rosario. En el acto, que tuvo lugar el día 7 de octubre de ese año, en el patio del Palacio sede de la Asociación de la Prensa de Granada, sito en la Plaza de los Peregrinos,  con participación del Quinteto Clásico de la Antigua Tuna del Distrito Universitario de Granada, se recitaron desde Romances antiguos a canciones de García Lorca, cuya lectura corrió a cargo de Santiago Ibáñez, Rafael Vela, María Victoria Casas, Rosa Ramos y Eloy Fructuoso, todo ello bajo la dirección de este último.


En 2014, el Grupo volvió a encargarse de la presentación de dicha velada, que en esa ocasión tuvo lugar el día 6 de octubre, en el Salón del Trono del MADOC, ubicado en la Plaza de San Juan de la Cruz, cedido al efecto por la Autoridad Militar competente, y en ella se dió lectura a una selección de poemas de los hasta ese momento ganadores del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada "Federico García Lorca", en las voces de María José Estremera, Diana Campillo, María Victoria Casas, Antonio Pérez Casanova y del propio director Eloy Fructuoso, intercalados por la guitarra clásica de Josué Rodríguez Fonseca.


 También en 2015 el Grupo tuvo el honor de presentar la Velada, que en esta ocasión, con motivo del cumplimiento del V Centenario de su nacimiento, y con el título de "Exclamaciones del Alma", fué dedicada a Santa Teresa de Jesús, recitándose una selección de sus poemas más conocidos, en las voces de Eloy Fructuoso, Rosa Onieva, Victoria Casas y María José Estremera, entre los cuales se intercalaron selectas piezas de música clásica y religiosa, a cargo del Cuarteto de saxofones "Sax Momentum", todo ello ante un numerosísimo público que abarrotó el bello marco del Cuarto Real de Santo Domingo, cedido al efecto por el Excmo. Ayuntamiento de Granada.


De nuevo en 2016, y también en el Cuarto Real de Santo Domingo, Antígona Teatro se ocupó del montaje del ya tradicional Recital, que en esa ocasión estuvo dedicado a la obra del almeriense Francisco Villaespesa, con las voces de  Eloy Fructuoso, Rosa Onieva, Francisco González, Victoria Casas y María José Estremera, y el acompañamiento de la guitarra clásica de Josué Rodríguez Fonseca, a cuyo acto asistió la Sra. Alcaldesa de la localidad de Laujar de Andarax, tierra natal del poeta. 


En diciembre del mismo año, el Grupo llevó a cabo un nuevo Recital, bajo el título de "Retablo de Navidad", en el que, con la participación del conjunto de saxofones "Sax Momentum", que ya le acompañaran en el año 2015 en el recital dedicado a Santa Teresa de Jesús, se declamaron poemas navideños de Lucas del Olmo Alfonso (siglo XVIII) y de Lope de Vega. Y ello en el incomparable marco de la bellísima Iglesia del Real Monasterio de la Madre de Dios, Comendadoras de Santiago, cuyo aforo resultó insuficiente para la gran afluencia de amantes de la poesía que acudieron al llamamiento efectuado al efecto. 


Por último, dentro de la Semana Cultural y Deportiva 2017, como en años anteriores, el Grupo se ha ocupado del montaje del ya tradicional Recital, que este año ha titulado "Rimas a Granada", y que se ha nutrido con poemas del inmortal José Zorrilla dedicados a nuestra Ciudad y a su historia,  en cuyo evento estuvo acompañado por el Ensemble Instrumental de la Orquesta Académica de Granada. El acto tuvo lugar el día 10 de octubre de 2017 en el Salón de Actos del Colegio Mayor Santa Cruz la Real, y al mismo asistió un numeroso público. Recitaron María José Estremera, Francisco González, Antonio Pérez Casanova, Charo Calle, Victoria Casas y Eloy Fructuoso.


Incorporamos a continuación los programas y algunas imágenes de los eventos:



Recital 2017:













 

























 Velada Navidad 2016






















Velada fiestas del barrio 2016:































Velada 2015:






























Recordamos las anteriores Veladas


Velada 2014:












Discurso de bienvenida por parte del General de División del MADOC




Presentación de la actuación por el Vocal de la AVV José Rodríguez



María José Estremera y Eloy Fructuoso




María José Estremera, Diana Campillo, Antonio Pérez Casanova y Eloy Fructuoso



María José Estremera y Victoria Casas



Diana Campillo y Victoria Casas



María José Estremera, Diana Campillo, Victoria Casas, Antonio Pérez Casanova y Eloy Fructuoso



Josué Rodriguez Fonseca


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Velada 2013:







Santiago Ibáñez, Eloy Fructuoso y María José Estremera


Rafael Vela y Eloy Fructuoso


Victoria Casas, Eloy Fructuoso y María José Estremera



Eloy Fructuoso y María José Estremera


Rafael Vela, Rosa Ramos y Victoria Casas



Quinteto Clásico de la Antigua Tuna del Distrito de Granada



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De los programas de radio, emitidos en 2007 y 2008 en Onda Cero, de los que próximamente incorporaremos las correspondientes grabaciones, reproducimos a continuación los textos que fueron leidos en cada uno de ellos:


El primero estuvo dedicado al gran poeta y dramaturgo MIGUEL HERNÁNDEZ, maestro de nuestras letras, nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910 y fallecido en Alicante el 28 de marzo de 1942, de especial relevancia en la literatura española del siglo XX, hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como "genial epígono de la generación del 27".

Elegimos para la ocasión el poema titulado VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN, perteneciente al Libro "Viento del Pueblo", escrito entre 1936-1937, en plena guerra civil española, que tanta influencia tuvo en la vida y en la obra del poeta. Lo oimos en la voz de Eloy Fructuoso, director del Grupo Antígona, con el siguiente texto:




( enlace youtube )




VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;

extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,

hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:

Yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.





El segundo de los programas tuvo como protagonista a GERARDO DIEGO, escritor y poeta perteneciente a la llamada Generación del 27, nacido en Santander el 3 de octubre de 1896 y fallecido en Madrid el 8 de julio de 1987, Premio Nacional de Literatura en 1925 miembro de la RAE desde 1947 y Premio Cervantes en 1979. Oimos sus Nocturnos XI y XII en las voces de Moisés Lazúen, María José Estremera y Eloy Fructuoso.




NOCTURNO XI 


Sentadas sobre un pozo alabastrino
una mujer desnuda -amor profano-
y una blanca doncella -amor divino-.
¿No recordáis el cuadro de Tiziano?
También en el nocturno chopiniano
se oye primero el cántico argentino
que nos dice las rosas del camino,
que al goce invita del amor profano.

 El ave del amor borda su trino
escondida en el bíblico manzano,
y un cupidillo frívolo y pagano
apunta al cielo el chorro cristalino.
Es todo risas. Se respira un vano perfume anacreóntico;
y el vino tiñe acaso el paisaje veneciano
como en una vendimia de Bassano
o en una bacanal del Aretino.
Un acorde litúrgico; 
imagino que lo trenza algún órgano cristiano.
Es la aureola del amor divino
la que ilumina el corazón humano.


Renunciamiento, paz, quietud,
lejano son de plegarias místicas.
El lino de un cuento nazareno y peregrino
devana el dulce corazón del piano.


Y se piensa en el claustro; 
el vespertino toque de Ángelus, trémulo y lontano,
un conventual jardín benedictino, azucenas, cipreses,

una mano blanca en las sombras lentas adivino...

Pasa el encanto del amor divino.
Vuelve el triunfo del amor pagano.
Ya conoces los dos, mi buen hermano.


Pero tú no decides tu camino.
Es tan bello el amor a lo profano...
Es tan bello el amor a lo divino...





NOCTURNO XII


La noche resbala con mansa dulzura.
Como una azucena de nevada túnica,
inocente y lírica, florece la luna.
las estrellas cantan su cantiga muda
y sueña el paisaje dormido en la bruma.


¡Qué suave sosiego!
¡Qué paz tan profunda!
Cual blandas cadencias de canción de cuna,
únicos rumores que el silencio surcan,
se estremece el bosque, la brisa susurra
y abajo en el río rezan las espumas.


Sólo dos zagales - él fuerte, ella rubia -
velan en el valle
Por gozar la albura de la noche clara,
de la noche rústica.


-Juan, ¿estoy soñando?
¡Oh, qué dulce música!


-Parecen campanas;
no las sentí nunca.


¿Quién las toca, di?

-No sé; pero escucha.
María, te quiero.


-Si serán las brujas?

-María, si vieras...

-O serán los ángeles
allá en las alturas...


-María, te adoro...

-¿Campanas, o guzlas?

-Me atiendes, María?

-Qué paz, qué dulzura...
¿oyes las campanas?


-¿María, me escuchas?







LUIS ROSALES CAMACHO fue la figura elegida para el Tercer programa. Nacido en Granada el 31 de mayo de 1910 y fallecido en Madrid el 24 de octubre de 1992, Rosales fue un poeta y ensayista de la generación del 36, miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of América desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.


(enlace youtube)


AYER VENDRÁ

La tarde va a morir.
En el camino la flor de las acacias se deshace
al impulso del viento.
Entre las ramas, mortal, casi vibrante,
queda el último sol.


La tierra huele, comienza a oler,
no cabe ya dentro de sí misma y se levanta:
ahora hay tierra en la tierra y en el aire.
Y hay un bardal con sol; hasta él llegamos;
la sombra es el resumen de la tarde.


Te he sentido llorar. No sé a quien lloras.
Hay un humo distante
-un tren que acaso vuelve- mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.




LO QUE TU LLAMAS "QUIÉREME"

Busca un sitio en mi piel
que no haya sido escrito por tu mano,
y que no tenga algún temblor,
alguna luz de tu carne en su memoria ciega;
busca un sitio en mis ojos que no haya sido espejo
y que no sienta cristalizar esa sonrisa tuya
que está aprendiendo a andar sobre la tierra:


Lo que tú llamas "niño"
ya en tus manos se quiebra y se azucena,
lo que tú llamas "quiéreme" no es sangre
pero late también, lo mismo que ella,
y ¡todo es tuyo! y sin embargo,
siento algo que está más cerca de mí que la esperanza,
algo que vive de mi propio vivir,
algo que cesa contigo, amor,
y que me hará imposible,
la misma vida que me das entera.




NADIE ES PROFETA EN SU ESPEJO

Dime, ¿sientes aún la antigua herida
cuando el amor te baña en su oleaje
y el beso es luz como el amor es traje
y el labio es sed como la noche es vida?
Dime que sí, que sí, como me dices
que no con la tristeza arrinconada
cuando ya el beso se convierte en nada
en los mártires labios aprendices.
Tú, mi instantaneidad, mi únicamente,
la lluvia que vino a vivir conmigo,
trigo es mi voz cuando te nombra, trigo,
puente es mi cuerpo al abrazarte, puente.
Tú, mi diaria eternidad primera,
la noche que se junta con el día
cuando cruje en la carne la alegría
y a la puerta del cuarto el mar espera,
y el espejo es un agua tiritando,
y el agua sube lentamente un monte
donde tu cuerpo llena el horizonte
y veo lo mismo en lo que estoy soñando.





En cercanas fechas al Día de Todos los Santos de 2007, fueron estos fragmentos del Tenorio de JOSÉ ZORRILLA, los que en el cuarto de los programas recitaron Eloy Fructuoso y María José Estremera: 



DON JUAN

¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?


Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí. bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando vida mía,
la esclavitud de tu amor.



DOÑA INÉS

Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir,
tan nunca sentido afán.


¡Ah! Callad, por compasión,

que oyéndoos, me parece
que mi cerebro enloquece,
y se arde mi corazón.

¡Ah! Me habéis dado a beber

un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.

Tal vez poseéis, don Juan,

un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.

Tal vez Satán puso en vos

su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.


¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?


No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.


Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.


¡Don Juan!, ¡don Juan!,
yo lo imploro de tu hidalga compasión
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.





En el Quinto de los programas fueron los poemas de LUIS CERNUDA los elegidos. Nacido en Sevilla en 1902, Cernuda fue uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27. Exilado a EEUU durante la guerra civil española, falleció en México en 1963.

TE QUIERO


Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;


Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;



Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;


Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.


Pero así no me basta:
Más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.



SI EL HOMBRE  PUDIERA DECIR

 


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

como una nube en la luz;

si como muros que se derrumban,

para saludar la verdad erguida en medio,

pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor,

la verdad de sí mismo,

que no se llama gloria, fortuna o ambición,

sino amor o deseo,

yo sería aquel que imaginaba;

aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

proclama ante los hombres la verdad ignorada,

la verdad de su amor verdadero.


Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

como leños perdidos que el mar anega o levanta

libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta;
la única libertad por que muero.


Tú justificas mi existencia:

Si no te conozco, no he vivido;

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.



DONDE HABITE EL OLVIDO

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.






Con el programa dedicado a ÁNGEL GONZÁLEZ (el sexto), se inicia la serie en homenaje a los ganadores del “Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada, Federico García Lorca”. Nacido en Oviedo en 1922 y fallecido en Madrid en enero de 2008, fue el ganador de su primera edición del año 2004. Incorporamos el texto de los poemas elegidos para la ocasión.


EL OTOÑO SE ACERCA



 El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.


Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.
 
 

SON LAS GAVIOTAS, AMOR



Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.


Mar de invierno.

El agua gris mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca sobre el mar.


El viento borra el perfil de las colinas de arena.

Las tediosas charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.


Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas. 


       

INMORTALIDAD DE LA NADA


Todo lo consumado en el amor no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas los ojos que jamás
—porque te vieron—,

jamás se comerá la tierra al fin del todo.


Yo he devorado tú me has devorado en un único incendio.
Abandona cuidados:

lo que ha ardido ya nada tiene que temer del tiempo.




 MIENTRAS TU EXISTAS



Mientras tú existas, 

mientras mi mirada te busque más allá de las colinas,

mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen,

y haya una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada por una luz cualquiera...



Mientras yo presienta que eres y te llamas así,

con ese nombre tuyo tan pequeño,
seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia,

bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.











El séptimo de los programas estuvo dedicado al escritor mejicano, JOSÉ EMILIO PACHECO, nacido en Ciudad de México en 1939. Integrante de la llamada "Generación de los años cincuenta", y estando en posesión, entre otros galardones, del  Premio Cervantes, del Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, del José Donoso, del Octavio Paz, del Pablo Neruda, y otros muchos, fue el ganador del II Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada, Federico García Lorca, 2005. Insertamos a continuación los programas escogidos para la ocasión: 


LLUVIA DE SOL

La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta por la presencia de las frondas.
Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo 
le diera vida.
Un día más sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo es el sol
entre el rumor de las frondas.



EL MAR SIGUE ADELANTE


Entre tanto guijarro de la orilla
no sabe el mar en dónde deshacerse.
            
¿Cuándo terminará su infernidad
que lo ciñe a la tierra enemiga
como instrumento de tortura
y no lo deja agonizar
no le otorga un minuto de reposo?

Tigre entre la hojarasca
de su absoluta impermanencia
Las vueltas jamás serán iguales
La prisión es siempre idéntica a sí misma
            
Y cada ola quisiera ser la última
quedarse congelada en la boca de sal y arena
que mudamente le está diciendo siempre:
Adelante


   
PRESENCIA


¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?
            
¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera esa daga final?
Acaso mía será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.
            
No quedará el trabajo,
ni la pena de creer y de amar.
El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,
ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.

Más si alguien vive yo estaré despierto.





BLANCA VALERA, nacida en Perú en 1926, fue la ganadora de la III edición del “Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada” (2006) y protagonista del octavo de los programas de la serie. De ella son los siguientes poemas:


  
ASÍ SEA

 
El día queda atrás, apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

El tiempo, la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será, que fue un día.

Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado, de fiesta.
Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol, el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total, el sueño.


 
EN LO MÁS NEGRO DEL VERANO

El agua de tu rostro en un rincón del jardín,
el más oscuro del verano, canta como la luna.
Fantasma. Terrible a mediodía.
A la altura de los lirios la muerte sonríe.
Sobre una pequeñísima charca, ojo de dios,
un insecto flota bocarriba.
La miel silba en su vientre
abierto al dedo del estío.

Todo canta a la altura de tu rostro
suspendido como una luz eterna
entre la noche y la noche.
Canta el pantano, arden los árboles,
no hay distancia, no hay tiempo.
 
El verano trae lo perdido,
el mundo es esta calle de fuego
donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,
donde los cuerpos se consumen enlazados para siempre
en lo más negro del verano.
  En un rincón del jardín bajo una piedra canta el verano.
En lo más negro, en lo más ciego y blanco,
donde todas las rosas caen,
allí flota tu rostro, fantasma,
terrible a mediodía

 
DESTIEMPO


Se fue el día, las escamas del sueño giran.
Todo desciende, la noche es el tedio.

En el desierto, a oscuras, temerosa del amor
la ostra llora a solas.
Caen las lívidas hojas de tu frente,
Te alejas, negra burbuja sin destino.

Se abren súbitamente mil calles,
arrecifes en llamas retienen tu cuerpo helado como una lágrima,
nada te hiere, el coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza, inunda praderas,
salta de las ventanas como un rojo sonido
y todo esto no es sino el otoño.







FRANCISCO BRINES, nacido en Oliva (Valencia) en 1932 y ganador de la IV edición del Premio García Lorca (2007), fue el autor elegido en el noveno programa, poniendo fin con él al homenaje a los ganadores de dicho Premio, hasta esa fecha, a cuyos versos dieron vida las voces de Alicia García y Moisés Lazúen:


(enlace youtube) 



PALABRAS PARA UNA MIRADA

Miras, con ojos luminosos, mientras hablo, mis ojos.

Los cabellos son fuego y seda,
y el rosa laberinto del oído desvaría en la noche,
acepta las razones que doy sobre una vida
que ha perdido la dicha y su mejor edad.


¿Cómo me ven tus ojos?
Yo sé, porque estás cerca, que mis labios sonríen,
y hay en mí delirante juventud.
Inocente me miras, y no quiero saber
si soy el más dichoso hipócrita.


Sería pervertirte decir
que quien ha envejecido es traidor,
pues ha dado la vida o dado el alma,
no sólo por placer, también por tedio,
o por tranquilidad;
muy pocas veces por amor.


He acercado mis labios a los tuyos,
en su fuego he dejado mi calor,
y emboscado en la noche
iba espiando en ti vejez y desengaño.






SUCESIÓN DE MÍ MISMO .

Al aire del jardín
la cama está revuelta de sábanas y luna,
y en ellas está el cuerpo solitario y desnudo.

Velan los ojos, en las sombras del pino plateado,

la hiedra de las tapias,
y la vida furtiva de los astros.

Un bulto juvenil de la penumbra surge
y ha subido sin ropas a mi lecho,
y en la tarea del amor completa
la noche ahora tan breve.

Este mudo muchacho está encendido
de una pasión oscura y alejada,
y sus dientes furiosos y su lengua dulcísima
rescatan de mi carne la densidad del tiempo.


En el azar del mundo su vida

ha retornado con revueltos cabellos,

y ahora mudo,
y ha cruzado después las puertas de la noche.

Desde el balcón le espío
llegar hasta la esquina de la casa,
y allí ha permanecido en la mejilla de la primera luz.

Con el sol y los pájaros el día se hace largo,
y en la esquina el muchacho ya es este mudo anciano
que vigila el balcón
allí donde él se mira con un cuerpo aún robusto y fatigado.

Borrada juventud, perdida vida,

¿en qué cueva de sombras arrojar las palabras?








GABRIEL JOSÉ DE LA CONCORDIA GARCÍA MARQUEZ, escritor, novelista, cuentista, periodista y poeta (su faceta menos conocida), nacido en Aracataca (Colombia) el 6 de marzo de 1927, y conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (o por su apócope Gabo), fue Premio Nóbel de literatura en 1982, y nos dejó estos refrescantes versos, que reproducimos que fueron recitados por Eloy Fructuoso y María José Estremera en el décimo de los programas.


(enlace youtube)


ELEGÍA A MARISELA

No ha muerto. Ha iniciado
un viaje atardecido,
de azul en azul claro
-de cielo en cielo- ha ido
por la senda del sueño
con su arcángel de lino.

A las tres de la tarde
hallará a San Isidro
con sus dos bueyes mansos
arando el cielo límpido
para sembrar luceros
y estrellas de racimos.

Señor, ¿cuál es la senda
para ir al Paraíso?
Sube por la Vía Láctea,
ruta de leche y lirio,
la menor de las Osas
te enseñará el camino.

Cuando sean las cuatro
la virgen con el Niño
saldrán a ver los astros
que en su infancia de siglos
juegan a la rueda-rueda
en un bosque de trinos.

Y a las seis de la tarde
el ángel del servicio
saldrá a colgar la luna
de un clavo vespertino.
Será tarde. Si acaso
no te han guardado sitio
dile a Gabriel Arcángel
que te presente su nido
que está en el más frondoso
árbol del paraiso.

Murió la Marisela,
pero aún queda un lirio.


SI ALGUIEN LLAMA A TU PUERTA

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.





El undécimo programa fue el dedicado al poeta español, nacido en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y fallecido en Majadahonda (Madrid) en 1979, BLAS DE OTERO, uno de los principales representantes de la poesia social de los años cincuenta del siglo XX. Leyeron Eloy Fructuoso y María José Estremera.




CUERPO DE LA MUJER, RÍO DE ORO

 
 Cuerpo de la mujer, río de oro
donde, hundidos los brazos,
recibimos un relámpago azul,
unos racimos de luz rasgada en un frondor de oro.

Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos,
no sabemos, si los senos son olas,
si son remos los brazos, si son alas solas de oro...

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto tacto sutil,
de Tántalo es la pena.

Suena la soledad de Dios.
Sentimos la soledad de dos.
Y una cadena que no suena,
ancla en Dios almas y limos.




EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.





ÍMPETU

Mas no todo ha de ser ruina y vacío.
No todo desescombro ni deshielo.
Encima de este hombro llevo el cielo,
y encima de este otro, un ancho río de entusiasmo.

Y, en medio, el cuerpo mío,
árbol de luz gritando desde el suelo.
Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo,
mi corazón en pie, rayo sombrío.

Sólo el ansia me vence.
Pero avanzo sin dudar,
sobre abismos infinitos,
con la mano tendida:

si no alcanzo con la mano,
¡ ya alcanzaré con gritos !
y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo
al mar,
de entre una fronda de apetitos.


CIEGAMENTE

Porque quiero tu cuerpo ciegamente.
porque deseo tu belleza plena.
Porque busco ese horror, esa cadena mortal,
que arrastra inconsolablemente.

Inconsolablemente, diente a diente,
voy bebiendo tu amor, tu noche llena.
Diente a diente, Señor, y vena a vena
vas sorbiendo mi muerte. Lentamente.
Porque quiero tu cuerpo y lo persigo
a través de la sangre y de la nada.
Porque busco tu noche toda entera.

Porque quiero morir, vivir contigo
esta horrible tristeza enamorada
que abrazarás, oh Dios, cuando yo muera.
  




Fue la obra de FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA BERDEJO GOMEZ Y ARROYO, la elegida para el duodécimo programa. Poeta, dramaturgo y politico español nacido en Granada el 10 de marzo de 1787 y fallecido en Madrid el 7 de febrero de 1862, fue Secretario de Estado, Ministro y Presidente del Consejo de Ministros de España.



EL RECUERDO DE LA PATRIA

Vi en el Támesis umbrío
cien y cien naves
cargadas de riqueza;
Vi su inmenso poderío,
sus artes tan celebradas,
su grandeza.

Mas el ánima afligida
mil suspiros exhalaba
y ayes mil;
Y ver la orilla florida
del manso Dauro anhelaba,
y del Genil.

Vi de la soberbia corte
las damas engalanadas,
muy vistosas;
Vi las bellezas del norte,
de blanca nieve formadas,
y de rosas.

Sus ojos de azul del cielo;
de oro puro parecía
su cabello;
Bajo transparente velo
turgente el seno se vía,
blanco y bello.

¿Mas qué valen los brocados,
las sedas y pedrería
de la ciudad?
¿Qué los rostros sonrosados,
la blancura y gallardía,
ni la beldad?

Con mostrarse mi zagala,
de blanco lino vestida,
fresca y pura,
Condena la inútil gala,
y se esconde confundida
la hermosura.

¿Do hallar en climas helados
sus negros ojos graciosos,
que son fuego,
Ora me miren airados,
ora roben cariñosos
mi sosiego?

¿Do la negra cabellera
que al ébano se aventaja?
¿Y el pie leve,
que al triscar por la pradera,
ni las tiernas flores aja,
ni aun las mueve?...

Doncellas las del Genil,
vuestra tez escurecida
no trocara
por los rostros de marfil
que Albión envanecida
me mostrara.

Padre Dauro, manso río
de las arenas doradas,
dígnate oír
los votos del pecho mío;
y en tus márgenes sagradas,
logre morir.



EL ÁRBOL DE LA ESPERANZA

Al pie nace de una cuna
el árbol de la esperanza;
y al son del viento se mece,
frágil cual trémula caña.

Sólo un instante por dicha
manso el céfiro le halaga,
que el cierzo helado lo seca,
y el austro ardiente lo abrasa.

Crece, da vistosas flores,
y el fruto rara vez cuaja:
Cual tierna flor del almendro,
muere por nacer temprana.

Cuanto más alto se encumbra,
más peligros le amenazan;
como el cedro que descuella,
los rayos del cielo llama.

Reposa el águila altiva
en su copa soberana;
mientras insectos traidores
están royendo su planta.

Hondas echa las raíces;
lejos extiende sus ramas;
y apenas da escasa sombra,
la muerte su tronco tala.






El último de los programas (el décimo tercero) tuvo como protagonista al poeta OCTAVIO PAZ, nacido en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914, en medio de la Revolución mexicana, y fallecido en 1998, al que en 1987 le fue otorgado el I Premio Internacional Menéndez Pelayo y en 1990 recibió el Nóbel de Literatura.



SONETO DEL MAR

El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.

El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.

De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágenes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,

y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días.





EL SEDIENTO


Por buscarme, poesía, en ti me busqué:
deshecha estrella de agua, se anegó en mi ser.
Por buscarte, Poesía, en mí naufragué.

Después sólo te buscaba por huir de mí:
¡espesura de reflejos en que me perdí!

Mas luego de tanta vuelta otra vez me vi:
el mismo rostro anegado en la misma desnudez;
las mismas aguas de espejo en las que no he de beber;
y en el borde del espejo, el mismo muerto de sed.





LA RAMA


Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada





VIENTO


Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.



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